1) El orden correcto (antes de invertir)
Si estás empezando, no necesitas “saber de bolsa”. Necesitas poner el orden bien, para no verte obligado a vender en el peor momento.
- Deuda cara: si tienes tarjeta/crédito al 10–20%, normalmente la “mejor rentabilidad” es quitar eso primero.
- Fondo de emergencia: 3–6 meses de gastos (6–9 si tus ingresos varían). Ese dinero no es para invertir; es para dormir tranquilo.
- Objetivo y plazo: no inviertes igual para una entrada de piso en 2 años que para 15 años.
Dinero a <3 años suele pedir seguridad. A >7–10 años puedes asumir más volatilidad si te comprometes a mantener el plan.
2) Objetivo y plazo: tu brújula
Antes de elegir producto, define tres cosas:
- Para qué es el dinero (casa, independencia, jubilación, un viaje…)
- Cuándo lo vas a necesitar
- Cuánto puedes aportar al mes sin sufrir
Un truco sencillo: piensa en “bolsillos”.
- Bolsillo corto plazo: objetivos próximos → liquidez y poco riesgo.
- Bolsillo largo plazo: objetivos lejanos → puedes invertir y aguantar baches.
3) Riesgo: la pregunta que casi nadie se hace
La pregunta clave no es “¿qué rentabilidad quiero?”, sino:
Si una caída del -20% te haría vender por miedo, tu cartera va demasiado “a tope”. Ajusta para poder mantener el plan en días malos.
Más claro aún: imagina que inviertes 10.000€ y a los 3 meses ves 8.000€. ¿Te entraría el pánico o podrías seguir aportando? Tu respuesta manda.
4) Cartera simple: diversificación + costes
Para empezar, casi siempre gana lo simple:
- Diversificación: no apostar por una sola empresa/sector/país.
- Costes bajos: comisiones altas se comen la rentabilidad con el tiempo.
- Automatización: aportación mensual + revisión tranquila (no diaria).
Si lo quieres muy básico: una combinación de índice global (renta variable) y renta fija puede ser suficiente. La proporción depende de tu perfil y tu plazo.
Anti‑trampa clásica
“Voy a esperar a que baje para entrar” suele acabar en no entrar nunca. Mejor empezar pequeño, automatizado, y subir aportación cuando lo tengas interiorizado.
5) Plan de 30 días (sin agobios)
- Semana 1: calcula tu gasto mensual y define el objetivo del fondo de emergencia.
- Semana 2: decide objetivo + plazo + aportación mensual realista.
- Semana 3: elige una estrategia diversificada y de bajo coste.
- Semana 4: automatiza aportaciones y deja escrita tu regla: “no vendo por pánico; reviso 1 vez al mes”.
Si te motiva verlo con números, escríbeme y lo aterrizamos con un cálculo sencillo.
Si quieres que te lo deje cerrado (objetivos → cartera → ejecución), escríbeme aquí.



